martes, 6 de enero de 2009

Todas las aventuras de Corto Maltes

Fue, quizás, el último ícono de la historieta más allá de antifaces o capas de colores: un héroe (o un antihéroe) donde se sumaban los sueños del adulto y las lecturas de la infancia, la mezcla absoluta y maravillosa de la literatura de aventuras de todos los tiempos, del cómic, del cine. Un marino anarquista que tuvo y tiene la suerte o la desdicha de estar en el lugar inoportuno en el momento inadecuado, para ser testigo de las anécdotas de la historia y de las miserias y los pies de barro de muchos de esos hombres que han configurado la historia. Su engarce con el siglo veinte es tan absoluto, su fusión con el paisaje es tan lograda, que se consigue que no parezca un héroe de ficción, sino real, una vuelta de tuerca al juego de mezclar lo vivido y lo deseado, y es abundante la bibliografía y la documentación que, a posteriori, nos demuestra no que pudo estar allí, sino que de hecho estuvo, y fue auténtico.

Corto Maltés, el marino sin barco que se presentó atado a una balsa a la deriva en La balada del mar salado, la novela río donde un veterano Hugo Pratt se dio por fin el capricho de contar lo que quería sobre el océano Pacífico, la Gran Guerra y el romanticismo decadente de una época que moría saqueando sin escrúpulos y con mucho amor escenas dispersas de películas de sesión continua y de novelas de aventuras y los trazos de pincel de maestros de la historieta como Milton Caniff o Frank Robbins. Con su físico inconfundible de guapo desencantado de la vida y su nombre ridículo de café de estraperlo, Corto Maltese (un nombre que personalmente prefiero a su versión castellana) se ganó en seguida un hueco en el corazón de los lectores de todo el mundo. Era y es un perdedor, un hombre de principios y a la vez un pirata, superviviente a duras penas en amores y también, casi siempre, fardo apartado en el camino de la búsqueda de tesoros frustrada y continua que es su vida.

A través de su personaje, Hugo Pratt hizo al principio una bella radiografía del siglo veinte y de los convencionalismos de la historia y la aventura, a los que en ocasiones dio la vuelta. Vagabundo y testigo más que actor de su propia odisea, Corto Maltés vive en el respeto a los demás porque en el fondo quisiera no meterse en líos, pero su alma de poeta revolucionario y, sin duda, el contacto con todos esos personajes reales a quienes su creador pone en un pedestal o, simplemente, baja a su sitio, tienen un peso inevitable en su formación como persona.

Hemos visto a Corto Maltés en los Mares del Sur, como el heredero nato que es de los relatos de Stevenson o Conrad. Y lo hemos visto también deambulando por la jungla amazónica, y siempre un poco más lejos lo recordamos en la guerra de las trincheras, en las brumas de Albión, que también se llama Inglaterra, y en los desiertos de África y las nieves de Siberia y los fumaderos de China y los patios de Venecia. Dicen que Pratt quiso que Corto se quedara ciego en la guerra civil española, y que muriera loco en Chile en los años sesenta, pero no llegó a contar el final de su personaje, que quedó como un mito de la eterna juventud que siempre permea sus historias.

El mejor Corto Maltés es ese Corto apegado a la realidad, el Corto que busca tesoros y pelea con su eterno enemigo/compañero Rasputín o conversa con Aristóteles Onassis o comparte una botella con Ernest Hemingway: el Corto Maltés que era un aventurero descargado de ideales, sálvese quien pueda de sí mismo, enamoradizo de adolescentes en flor, responsable de llevar a buen puerto las utopías ajenas para quedarse siempre en las manos con un nuevo sueño roto. Los encuentros con lo fantástico de esa primera y mejor época del personaje no descargan su validez como fábula política, llenando la aventura de la magia indispensable que dicen que existe más allá de la infancia.

Sin embargo, quizás influido por un personaje que le debe mucho, Indiana Jones, el marino de Malta pronto dejaría de ser un testigo de la historia para convertirse, ay, en un continuo buscador de tesoros fabulosos, contagiando de hermetismo y cabalismo sus historias. A medida que el personaje se zambulle en tarots extraños y su autor descuida el dibujo (pero volviendo a Corto cada vez más bello, más varonil, más icónico), toda la magia de la ensoñación por la aventura se pierde por culpa de esa aventura algo absurda de buscar solamente la ensoñación de la magia. O, dicho de otra manera: el papanatismo de volcar a la historieta una vocación hermética rompe por desgracia la baraja de lo que el personaje era. Tras la larga aventura siberiana, el Corto que amamos y conocimos, el Corto con quien nos hubiera gustado tomar una grappa o a quien nos habría encantado escuchar relatando historias se convierte ni más ni menos que en el conducto para narrar, o no narrar, aventuras cargadas de incomprensibles detalles místicos que ahogan, por zambullirse en la paranoia fantástica como si de verdad existieran todas esas supuestas conexiones cosmogónicas, el atractivo del héroe (o el antihéroe) que un día fue.

Y fue, ni más ni menos, el más digno heredero de la literatura de aventuras, el pirata bueno que amaba de lejos a las princesas, un tunante de buen corazón y mirada de hielo. Lo que siempre quisimos ser, con sus patillas y su aro en la oreja y su gorra ladeada y su levita azul marino, el ladrón de afectos que todavía nos enamora. (Reseña de Bluediamond)

DESCARGAS

Aquí van los distintos episodios, comenzando por "La Balada del Mar Salado", publicada originalmente en la revista Sargento Kirk (Italia) en 1967.

La Balada del Mar Salado

Luego de este brillante debut, de casi dos años de desarrollo, Hugo Pratt siguió contándonos las aventuras del Corto en una serie de 21 episodios autonconclusivos, publicados originalmente en la revista francesa Pif Gadget desde abril de 1970 hasta abril de 1973.

El Secreto de Tristán Bantám

Cita en Bahía

Samba con Tiro-Fijo

Un águila en la jungla

Volveremos a hablar de aquellos aventureros

Por culpa de una gaviota

Cabezas y hongos

La conga de las bananas

Vudú por el presidente

La laguna de los hermosos sueños

Abuelos y leyendas

El ángel de la ventana de Oriente

Bajo la bandera del oro

El sueño de una mañana de invierno

Concierto en Do Menor para arpa y nitroglicerina

Vinos de Borgoña y rosas de Picardía

En el tinglado de la antigua farsa

En el nombre de Alá compasivo y misericordioso

El último disparo

De otros Romeos y otras Julietas

Leopardos

Tras esa serie, y luego de un año sabático, comienza el ciclo de aventuras de mayor extensión, la primera de ellas, Corto Maltes en Siberia ya evidencia las nuevas inquietudes de Hugo Pratt, que va delegando parte de su trabajo a nuevos ayudantes (dibujo de trenes, automóviles y aviones, coloreado)

Luego, la mítica y amada Venecia se convierte en protagonista central de una nueva aventura: Fábula de Venecia

El tiempo parece no pasar para el marinero maltés, quien ya a mitad de la tercer década se embarca en la búsqueda de un fabuloso tesoro, desandando la ruta de Alejandro de Macedonia (claro que el Corto, encuentra otras cosas, entre ellas, su doble y un pelotón de fusilamiento). La casa dorada de Samarkanda

Finalmente, Argentina, otra de las tantas patrias del infatigable Pratt, es el escenario de una de las últimas aventuras del Corto: Tango.

Luego de sus andanzas al compás del dos por cuatro, el inquieto marinero vive la más onírica de sus historias en Suiza. Las Helvéticas.

La última aventura escrita por Pratt (tengo entendido que está a punto de aparecer una nueva historia, autorizada por la titular de los derechos del Corto), esta vez, en busca del mítico continente Mu.


Las memorias de Corto Maltes - Michel Pierre-Hugo Pratt

Las memorias de Corto Maltes - Michel Pierre-Hugo Pratt
35,7 Mb | Spanish | CBR

En este caso, no se trata de un libro de historietas, sino de un relato, escrito por Michel Pierre, que cuenta con ilustraciones y acuarelas de Hugo Pratt, en el cual recorren todo el ciclo vital del marinero errante hasta antes de embarcarse a la búsqueda de Mu, el continente perdido.
No tengo más información acerca de este libro, pero, a partir de ese dato, podemos inferir que ha sido escrito entre 1987 y mediados de 1988. (Reseña de Bluediamond)



La juventud de Corto Maltes, Hugo Pratt
La juventud de Corto Maltes, Hugo Pratt
8 Mb | Spanish | CBR

Las peripecias del joven Corto Maltes durante la guerra ruso-manchuriana

Descarga:


Tras la posibilidad de realizar una historia sobre Corto en el diario Le Matin, Pratt decide centrarse en la Juventud de Corto. Al parecer el director Claude Perdriel pidió a Pratt trabajar al modo americano y realizar una tira diaria que se completaba con una página a color los fines de semana.

Bajo estas condiciones la aparición de Corto Maltés en la historia habría de aplazarse para coincidir con una de esas planchas a color. Mientras, en el diario se publicaban otros títulos junto a las tiras del maltés cosa que a Pratt no le gustaba para nada y esto, junto a otra serie de desavenencias con el director , hizo que Pratt optara por terminar rápidamente la aventura, de ahí su brevedad.

Al leer este título nos da la sensación de estar ante la juventud de alguien que apenas aparece, sería más correcto haberlo titulado “La Juventud de Rasputín” pues éste personaje es quien más aparece con un aspecto inusual por lo lampiño. Otro personaje importante de la historia es Jack London, a quien Corto dice conocer en Siempre un poco más lejos. Se cierra así otro de esos círculos que dan credibilidad a las historias del maltés.

Corto Maltés tiene aquí diecisiete años, aunque parece más maduro de lo que correspondería a un chico de su edad. Pratt justifica dicha madurez como el resultado de una forma de vivir repleta de experiencias vitales. Así el autor funde la biografía de Corto con la suya propia recordando su propia juventud en Etiopía donde estuvo en un campo de prisioneros siendo un joven soldado. Aunque esto no es algo nuevo sino que se repite en las historias cronológicamente posteriores a ésta. Corto también se verá influido por la fuerte personalidad de su creador y cuando cuenta tan sólo con 25 años ya se comportará y hablará como una persona de mayor edad.

La historia empieza con una batalla, una terrible batalla de la época de trincheras, como en la Gran Guerra de Europa. El primer bocadillo no se lee hasta la última viñeta de la primera plancha: «Escuchad, el toque de silbato que esperábamos, LA GUERRA HA TERMINADO», pero un soldado ruso dispara contra un oficial japonés y vuelve a empezar el tiroteo. ¿Quien pensáis que puede ser ese soldado ruso?, bueno para ser más exactos estaba en la sección de siberianos, pues el único posible, el buen amigo Rasputín que dispara simplemente porque nadie le ha pedido su opinión para firmar el armisticio. No conforme con haberla liado matará también a su capitán para luego desertar. Un joven Rasputín sin barba pero ya con el gatillo muy flojo.

A Corto no se le ve la cara hasta la plancha 50, digo la cara porque aparece por primera vez en la plancha 49 vestido de Samurai. La historia tiene un total de 65 planchas, según la última edición francesa, revisada y coloreada por Patricia Zanotti que aún no conoce una edición actual en España. Jack London pide a Corto ayuda para salvar a Rasputín y se da el primer encuentro de los dos personajes a través de una ventana. Después de esto Corto y su nuevo amigo comenzarán juntos una larga travesía por mar que se perpetuará en una amistad duradera.

En definitiva la que podría haber sido la mayor historia de Corto pasó a ser la más corta del marino. Tras la guerra Ruso-Japonesa la continuación iba a estar centrada en África con la búsqueda de las Minas del Rey Salomón. (Reseña de Bluediamond)


Créditos al escaneador original.
Agradecimientos a Bluediamond que subio todo este material

1 Comentário:

Anónimo dijo...

Los enlaces a las descargas parecen antiguos y ya no funcionan. Alguien puede proporcionar un link para descargar Corto Maltes?

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